Diez libertades (I)

“La educación formal te dará una manera de ganarte la vida, la autoeducación te hará ganar una fortuna” (Jim Rohn)

Fuente: maestradepueblo.com

El artículo que hoy voy a compartir con todos vosotros, es una síntesis de un pequeño librito que leí hace muchos años, concretamente en el año 1995, y que el otro día buscando una revista entre mis estanterías, me lo encontré. Me trajo muy buenos recuerdos y una gran dosis de alegría. Por eso he decidido hoy, escribir para todos vosotros, el artículo de este pequeñito pero sabio librito.

El pequeño, pero grandísimo libro lleva por título Diez Libertades.

Diez libertades, narra la historia de Javier, una persona que había empezado a encontrarse insatisfecho, sentía dentro de él un gran potencial sin explotar, y no encontraba la manera de sacarle provecho. Se puso a leer muchos libros de motivación, de autoayuda, de liderazgo y  obtuvo muchas ideas y consejos, pero se preguntaba ¿Cómo aplicarlas paso a paso a mi propia vida? ¿Cómo encontrar el equilibrio entre mis deseos personales y profesionales? ¿Cómo conseguirlo? ¿Quién me podría ayudar?

Una clara respuesta obtuvo, no existe una receta mágica, no basta con seguir al pie de la letra las recomendaciones leídas, hay que salir de la zona de comodidad, tener valor y aplicarlas de manera directa y experimentarlas en el día a día. Y, a partir de las vivencias obtenidas, trazar nuestro propio camino.

Entonces, Javier decidió sacar las ideas fundamentales de todo lo que había leído, aplicado y aprendido. Así que cogió papel y lápiz y anotó sus 10 principios de libertad para ser feliz y encontrar el equilibrio personal.

  • Principio de Libertad nº 1: Simplifico mi vida.

Tengo demasiados “demasiados”, demasiados objetos, demasiados gastos, demasiado trabajo, demasiados compromisos, hasta demasiado peso. Todos esos “demasiados”  son como piedras que cargo en la “mochila”. Cuánto más acumulo, tanto más pesa la carga.

¡Precioso panorama! Tengo la impresión de estar atrapado en una jaula dorada cuyos barrotes son el “deber” y el “tener”. Y, al perder la libertad, pierdo la alegría de vivir. Decido simplificar mi vida, por eso voy a hacer una lista de las cosas que quiero quitarme de encima.

“Puedo prescindir de muchas cosas

sin perder calidad de vida”

Simplificar mi vida significa descubrir cada día nuevos valores inmateriales, disfrutar de ellos y sentirme ligero de “equipaje”.

Fotografía de Shabir Mian

  • Principio de Libertad nº 2: Veo mis problemas como oportunidades.

A veces me encuentro en un callejón sin salida y mi forma habitual de pensar no me conduce al éxito esperado, por más que ponga todo mi empeño. Mis reservas de alternativas se han agotado y estoy preso de mis experiencias pasadas, es el momento de abandonar el camino trillado que hasta ahora siempre había utilizado.

“Mis problemas son invitaciones positivas

a cambiar mi situación”

El primer paso es considerar con actitud positiva las posibilidades que se ocultan en los problemas, concentro mis esfuerzos en la solución y no en el problema. De esta forma, veo cada dificultad como una invitación a cambiar mi situación ¡venga, Javier, coge el toro por los cuernos!

El segundo paso es, distanciarme. Me doy la vuelta mentalmente, como si estuviese en un callejón sin salida, y regreso al último cruce de calles. Encuentro de nuevo todas las direcciones a mi disposición y puedo elegir un nuevo camino.

Y, al mirarlos desde un nuevo ángulo y moverme libremente en un espacio más amplio se me ocurren nuevas situaciones y posibilidades de actuación.

  • Principio de Libertad nº 3: Busco el equilibrio.

En estos momentos, mi vida es como ir en un triciclo cuya rueda delantera es mi trabajo, que guía mi vida por completo, ocupa la mayor parte de mi tiempo y absorbe todas mis energías y está a punto de reventar.

La rueda trasera izquierda, casi desinflada, simboliza mis relaciones con la familia y los amigos. Y la rueda trasera derecha soy Yo mismo, me estoy agotando, a fuerza de arrinconar mis propios deseos y necesidades.

Estos tres campos de la vida, Trabajo, Relaciones y Yo, están estrechamente ligados entre sí.

“Debo prestar más atención a

mis deseos y necesidades”

Fabrico un triciclo nuevo, cambiando la rueda Trabajo por la rueda Yo, voy a ser yo quién guíe y controle mi vida. Al hacerme responsable del volante de mi vida, automáticamente mejora el equilibrio entre mis relaciones personales y mi trabajo. La clave es darme más tiempo y más libertades.

  • Principio de Libertad nº 4: Me motivo a mí mismo.

¿Cómo motivar a los demás? ¿Cómo funciona realmente la motivación? Motivar es siempre un trabajo de Sísifo  (el mito de Sísifo como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre), pues cada vez tienes que prometer o presionar más para obtener resultados.

Voy a crear las condiciones básicas que permitan a los demás desarrollar su propia dinámica de motivación: aceptar otras maneras de pensar, no poner en duda la valía de los demás porque su opinión difiere de la mía, ser más generoso, reconociendo la labor ajena y exteriorizando la alegría por el buen trabajo de los otros.

“La mejor motivación para los demás

es mi propia motivación”

¿Cómo puedo auto motivarme? Haciendo cosas que me interesen y me gusten.

  • Principio de Libertad nº 5: Aprendo a disfrutar del juego.

Pienso en las personas famosas que han alcanzado su meta, que han obtenido gloria y riqueza y que, a pesar de ello, se sienten insatisfechas y vacías. Quizá su error haya sido concentrarse únicamente en esa meta, hasta convertirla en una obsesión.

Han entrado en un juego qué sólo tiene un objetivo: llegar a meta siendo, a toda costa, el vencedor aplaudido por todo el mundo. Y luego, ¿qué? Una vez alcanzado el objetivo, muchos se quedan allí, les falta la fuerza y la motivación para partir hacia nuevos horizontes. No se han parado a pensar en lo que hay después de la victoria.

Lo que importa entonces no es alcanzar la primera línea de llegada, sino el hecho de avanzar, progresar continuamente y estar siempre en movimiento

Fuente: Cultura Inquieta

 

“Siempre en movimiento: cada meta alcanzada

es un paso más hacia otras metas”

Ninguna persona que juegue se ve siempre coronada por el éxito. Por eso intento encajar mis fracasos, no viéndolos como tales, sino como oportunidades de aprendizaje. Así crezco con cada error, alivio mis tensiones y obsesiones, y recupero la alegría y el placer.

Juego por jugar, porque me gusta y debo dar siempre importancia a mis metas superiores para no perder el placer que hallo en mis acciones.

Queridos lectores, hasta aquí la primera parte del librito Diez Libertades. Espero que os esté gustando lo que habéis leído hasta ahora, la próxima semana finalizaremos los 5 principios restantes y como no, muchas gracias por vuestra atención y paciencia.

 

 

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