Diez Libertades (II)

«Tener la conciencia limpia, es la máxima expresión de la libertad suprema del ser humano» (Ricardo Almenar. Coach Ontológico y Psicólogo Organizacional)

Fotografía de Glenn Homann

  • Principio de Libertad nº 6: Defiendo mi “hora tranquila”.

¡Cojo el teléfono sólo porque suena! ¡Acepto ciertas tareas sólo porque no hay otra persona que las haga!  ¡Leo muchas cosas que no tienen el más mínimo interés sólo porque están en mi correo! ¡Voy a reuniones sólo porque me han convocado!

¿Cómo puedo dominar esta situación? Siempre estoy obligado a reaccionar en lugar de actuar, por lo tanto, mi creatividad se va a pique. Tengo que enfocar mi trabajo de otra manera, pero la rutina del trabajo me tiene agarrado por el cuello, estoy preso en una red formada por personas, informaciones y urgencias.

“No puedo cambiar mi entorno, pero

sí mi manera de enfrentarme a él”

¿Cómo?, lo primero, sí puedo cambiarme a mí mismo. Para hacerlo tengo que comenzar por analizar mi comportamiento. Tengo que descubrir todas las situaciones que dificultan mi trabajo, y anoto todas las cosas que quiero cambiar. Anotarlas me ayuda a definir mis ladrones del tiempo y descubrir sus causas.

Lo segundo, cada día voy a introducir en mi agenda una “hora tranquila” como tarea prioritaria; durante esa hora estoy conmigo mismo, desvío las llamadas, cierro la puerta, ¡Sencillamente no estoy! Analizo la situación y distingo lo importante de lo urgente, y así dirijo mi vida laboral.

  • Principio de Libertad nº 7: Encuentro soluciones elegantes.

Imponer mis propias creencias y opiniones, cueste lo que cueste; tener la razón, la última palabra, siempre. ¡NO, NO! Esos no pueden ser mis comportamientos ni en la vida ni en el trabajo, independientemente de si soy el “jefe” o no. Con dichos comportamientos, es imposible escuchar, me perdería mejores argumentos y provocaría siempre la confrontación.

En las reuniones no quiero ser el león rugiente y dominante, pero tampoco la mosca que se deja aplastar contra la pared o simplemente escapar volando.

 

“En cualquier controversia el centro de interés

debe ser el asunto debatido, no

la personalidad o las emociones de cada uno”

Por lo tanto, el fruto de mi esfuerzo debe ser la solución del problema, previendo las consecuencias y no la defensa ciega de mi opinión. Se trata de encontrar una solución práctica y positiva, y la única cuestión es: ¿Cuál es la solución elegante? Debe ser aquella que satisface y enorgullece a todos.

Para ello debo estar dispuesto a considerar opiniones distintas de la mía, según la situación debo intentar hacer prevalecer mis ideas o ceder, esa es la flexibilidad que debo exigirme para alcanzar la libertad que quiero darme.

  • Principio de Libertad nº 8: Imagino que tengo 100 años.

Fotografía de Jan Langer

El futuro es incierto. Todo es posible, sólo una cosa es segura: algún día exhalaré mi último suspiro. Si cierro los ojos ante esta evidencia, cierro los ojos ante el futuro y no puedo descubrir mi potencial y mis posibilidades.

La muerte es un hito tan importante que me ayuda a ver la vida en un contexto mucho más amplio. Es la muerte, lo que, al limitar mi tiempo, le otorga un altísimo valor.

“Al asumir que no soy infinito, vivo más conscientemente

y hallo un sentido más profundo a mi vida”

 

Entonces, imagino que tengo 100 años, miro al espejo y me pregunto: Si piensas en tú vida, ¿De qué estás orgulloso y de qué te arrepientes? Y le respondo: Estoy orgulloso de todas las experiencias y decisiones que tuve el valor de tomar y vivir. Y me arrepiento de todas las posibilidades y oportunidades que me ofrecieron y dejé escapar.

Pero el espejo insiste: ¿Qué quiere decir eso?, concretamente, ¿de qué estás orgulloso y de qué te arrepientes?

La respuesta a esa pregunta me ayudará a plantearme mi futuro en los próximos años, y encontraré el sentido a mi vida, viviendo y sintiéndome vivido.

  • Principio de Libertad nº 9: Voy despacio porque tengo prisa.

Hoy en día se piensa que el factor más importante del éxito es la rapidez. La costumbre de decidir y actuar inmediatamente es tenida por una virtud, ¿y quién se atreve a ponerlo en duda, si el tiempo es oro?

Pero, sin embargo, quien opta por tomar sus decisiones con calma muchas veces llega a la meta antes, con menos riesgo, y menos agotado que el veloz. Manteniendo la calma, puedo estudiar a fondo el problema y pensar en las consecuencias de cada opción.

La próxima vez que me encuentre ante una situación conflictiva, ante un problema acuciante, empezaré por plantearme esta pregunta: ¿cuánto tiempo tengo realmente para encontrar una solución?

 

“La calma da vida a mi lado creativo

y me ayuda a resolver en menos tiempo”

Para conservar la serenidad me será muy útil mantener un diálogo interior, a solas, por escrito. Muy importante, el hecho de anotar las cosas me obliga a analizarlas de modo consciente, y se traduce en una cierta liberación, porque puedo quitarme ese ronroneo en mi cabeza.

Así doy espacio a la creatividad y tiempo a la serenidad.

  • Principio de Libertad nº 10: Establezco mi escala de valores.

El mero hecho de conocer el procedimiento para alcanzar el éxito no es suficiente para lograrlo. Si quiero alcanzar un éxito duradero, tengo que hallar el vínculo entre conocimiento teórico y aplicación práctica. ¡Y este vínculo es mi escala de valores! 

Para lograr un éxito prolongado no sólo debo partir de mi propia escala de valores, es imprescindible que desarrolle un método personal basado en esos principios, un método acorde con mi naturaleza y con el que me identifique totalmente.

“Sólo descubriré mi sentido de mi vida

cuando conozca mi escala de valores”

Pero, antes de empezar, debo analizarme a mí mismo. ¿Me identifico realmente con los valores que guían mis pasos? Un sistema de valores personales bien arraigados hacen que me cueste menos orientarme en la vida, encontrar mis propios criterios, encauzar mis acciones hacia objetivos determinados y evaluar sus consecuencias.

Desarrollar una escala de valores propia, lleva consigo la transformación de la persona en SER, en mi propia Identidad, y de la profesión en vocación.

Fuente: Pinterest

Queridos lectores finalizamos con este principio,  la síntesis de este pequeño libro, que a mí personalmente me supuso un gran tesoro en su momento,  y sigue siéndolo, por su sencillez, por su riqueza, por su sabiduría y que recomiendo leerlo, una y otra vez hasta que se interiorice, porque constituye el principio de una vida de bienestar y felicidad.

Eso sí, y como siempre digo, entrenamiento, perseverancia, convicción y pensamiento positivo son los ingredientes básicos para una gran pócima: Saborear y vivir intensamente la vida.

 

Suscríbete a nuestras newsletter
Te invito a adentrarte en el mundo del Coach Ontológico y a disfrutar de mis programas para mejorar tu actitud y motivación diaria.