El vuelo de los gansos

¡Ah! ¡Si entre amigos fuéramos gansos! Otro gallo cantaría…

La próxima temporada cuando veas los gansos emigrar, dirigiéndose hacia un lugar más cálido para pasar el invierno, fíjate que vuelan en forma de “V”. Tal vez te interese saber porque lo hacen así.

Al volar en forma de “V”, la banda entera aumenta en un 71% el alcance del vuelo con relación al de un pájaro volando sólo.

Lección 1: Compartir la misma dirección y el sentido del grupo permite llegar más rápido y fácilmente al destino, porque ayudándonos entre nosotros los logros son mucho mejores.

Cuándo un ganso sale de la formación, siente la resistencia del aire y la dificultad de volar sólo. Entonces, rápidamente retorna a la formación, para aprovechar el poder de elevación de los que están a su frente.

Lección 2: Permaneciendo en sintonía y unidos junto a aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección, el esfuerzo será menor. Será más sencillo y placentero alcanzar las metas. Estaremos dispuestos a aceptar y ofrecer ayuda.

Cuando el ganso líder se cansa, se traslada al final de la formación, mientras otro asume la delantera.

Lección 3: Compartir el liderazgo, respetarnos mutuamente, en todo momento, compartir los problemas y los trabajos más difíciles. Reunir habilidades y capacidades, combinar dones, talentos y recursos.

Los gansos volando en formación, graznan para dar coraje y aliento a los que van al frente, para que así mantengan la velocidad.

Lección 4: Cuando hay coraje y aliento, el progreso es mayor, una palabra de aliento a tiempo motiva, ayuda, da fuerzas. Produce el mejor de los beneficios.

Cuando un ganso se enferma, es herido o está cansado, y debe salir de la formación, otros salen de la formación y lo acompañan para ayudarle y protegerle. Permanecen con él hasta que muera o sea capaz de volar nuevamente; alcanzan a su bandada, o se integran a otra formación.

Lección 5: Estemos unidos uno al lado del otro, pese a las diferencias tanto en los momentos de dificultad, como en los momentos de esfuerzo.

SI nos mantenemos uno al lado del otro, apoyándonos y acompañándonos.

SI hacemos realidad el espíritu de equipo.

SI pese a las diferencias podemos conformar un grupo humano para afrontar todo tipo de situaciones.

SI entendemos el verdadero valor de la amistad.

SI somos conscientes del sentimiento de compartir, entonces…

La vida será más simple, y el vuelo de los años más placentero.

¡¡¡Amigos seamos gansos!!!

Que 5 perlas de lecciones nos brinda este cuento, madre mía, pero que producen una serie de reflexiones muy interesantes:

  • ¿Cómo nos hemos dejado engañar durante miles de años de que la ley del más fuerte, la competitividad, el egoísmo y el individualismo es lo mejor para la sociedad?
  • ¿A dónde nos han llevado estos valores? ¿Vivimos en el mejor de los paradigmas posibles? ¿Quién nos puede enseñar a tomar otro rumbo?

Merece la pena reflexionar sobre el cuento del vuelo de los gansos, y sobre las perspectivas que nos abren si aplicásemos el sentido de la cooperación – el paradigma de SER con la Coopetencia –  es decir, como cooperamos para lograr las metas juntos, en vez de la competencia en nuestras vidas, que nos lleva a conflictos y a expectativas frustradas.

Aprendamos de los gansos y transformemos una sociedad sin valores por otra sociedad de los valores, porque la crisis actual considero que es una grave crisis de valores, y tenemos la oportunidad de cambiar la sociedad empezando con uno mismo, con la familia, la escuela, los barrios, la ciudad, las empresas, no tenemos excusas.

¡Aprendamos de los gansos!

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