Trilogía: Las Damas de la Vida (Arrogancia)

Queridos y estimados navegantes y lectores, iniciamos hoy, viernes, una trilogía de mini – relatos, que hemos denominado: Las Damas de la Vida. Tres damas muy curiosas que en el día a día de nuestras respectivas vidas están muy presentes, algunas de ellas, con mayor presencia que otras.

A lo largo de los tres Viernes siguientes iremos presentándolas una por una, y espero que os guste, o en su caso, os sorprenda sus contenidos, gracias.

Empecemos, sin mayor dilación con la Primera Dama…

La Primera Dama: Dña. Arrogancia

Fuente: Fotografía de Emilio Tini

Os describo un cuento precioso para presentaros a mi querida compañera de la vida, Dña. Arrogancia:

Cargado de honores y medallas, con paso firme y mirada        orgullosa, el guerrero samurái se detuvo ante el maestro, puso la mano izquierda sobre su pecho, y con la derecha rodeó suavemente el puño de su sable.

Juntó los talones, hizo una venia como gesto de un respetuoso saludo, y dirigiéndose al anciano, le preguntó:

– Maestro, enséñame la diferencia entre el cielo y el infierno.

El maestro, lo miró despectivamente y, después de un largo silencio, le repuso al samurái:

– Enseñarte a ti, que eres superfluo y arrogante, que crees que vales por la fuerza de tu espada o el tamaño de tu bolsa, es inútil. No sé si tu cabezota es capaz de entender las palabras más simples.

El guerrero tomó una bocanada de aire, conteniendo su ira, sujetó con fuerza el mango de su sable, y con voz fuerte y mirada altiva, respondió:

– Maestro, cuida tu lengua, muchos por menos, han        perdido su cabeza.

El viejo sonrió sereno, y con palabras suaves añadió:

– Ese es el infierno.

El Samurái, conmovido, se inclinó con humildad, y con voz       honesta y profunda, dijo:

– Maestro, muchas gracias, tus palabras tocaron mi         alma.

        La Rabia, el Miedo y la Arrogancia, son mi infierno.

El maestro, lo miró fijamente y le dijo:

– Ese es el Cielo.

No son las palabras de los otros los que te envían al cielo o al infierno, es el significado que les das. Las palabras pueden contener emociones, pero tú decides, si las aceptas y cuánta importancia tienen para ti.

Cuando eliges la Rabia, la Arrogancia o el Miedo, estás eligiendo el dolor, el juicio y el aislamiento, tanto para ti, como para quienes te rodean.

Nuestros maestros, y nuestras lecciones se encuentran con frecuencia en las personas o en situaciones más inesperadas.

La persona más difícil, o la situación más adversa pueden ser los maestros que te recuerdan, que en este instante puedes elegir estar en el Cielo o en el Infierno.

Interesante cuento, ¿no?, pues el próximo viernes, os presentaré a la segunda Dama de la Vida, Doña Cabrona…

 

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