Abecedario de la Empresa Familiar

Estimados navegantes, continuamos con la aventura del Abecedario de Empresa Familiar.
Burnout.-


Burnout es un término que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE).
El Síndrome Burnout (quemado, fundido) es un tipo de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima, y está caracterizado por un proceso paulatino, por el cual las personas pierden interés en sus tareas, el sentido de responsabilidad y pueden hasta llegar a profundas depresiones.
¡Cuidado!, hay que recalcar la diferencia que existe entre el Síndrome de Boreout, que vimos la semana pasada y Burnout. Se escriben de forma parecida pero no significan lo mismo. La principal diferencia entre Burnout y Boreout es la causa del síndrome. La causa del síndrome de Boreout es la falta de trabajo y el aburrimiento que produce, mientras el síndrome del Burnout o estrés laboral es provocado por un desgaste continuado en nuestro puesto de trabajo y puede conllevar serios problemas tales como desmotivación, agotamiento mental, trastornos del sueño, ansiedad…
Según Anna Badía Llobet, el Síndrome de Burnout se puede definir como el conjunto de signos y síntomas que perduran durante un tiempo y se caracterizan por agotamiento emocional, la despersonalización y la poca realización personal en el trabajo. Se considera una respuesta al estrés laboral crónico que presenta malestar y sentimientos negativos hacia el trabajo y las personas.
Un claro ejemplo de agotamiento emocional es lo que está ocurriendo con el personal sanitario en la pandemia del Covid – 19. Un estado de cansancio afectivo en el que no pueden más debido a trabajar atendiendo a pacientes sin los recursos y medios necesarios para realizar su trabajo con calidad y efectividad, además de la exposición constante al sufrimiento de las personas, y poner en riesgo su propia salud y la de sus familias.
Desde una mirada empresarial y pragmática, el Síndrome de Burnout, es una de las causas que más pérdidas económicas generan en las empresas. La falta de estimulación al crecimiento, el pánico a perder el “control”, la aterrante falta de conversación para escuchar las inquietudes de los trabajadores, el no comprender de una vez por todas, que en las empresas no existen “Recursos Humanos”, existen Personas, con sensibilidades diferentes, con percepciones diferentes, con expectativas diferentes.
Todos estos factores tienen como consecuencia que las personas se “quemen” llegando al hartazgo y la ausencia de total implicación con la empresa.
Y lo más preocupante es que las personas talentosas, con mentalidad de
crecimiento, y con más capacidades son las primeras en “quemarse”, con
todo el coste emocional y psicológico que supone a nivel personal, y el
deterioro en las relaciones personales y en el ambiente de trabajo,
pudiendo llegar incluso a lo que anteriormente denominábamos
Despersonalización, la deshumanización y endurecimiento afectivo. Las
personas con síndrome de Burnout se vuelven insensibles y cínicas con los
compañeros de trabajo y clientes.
Pero, ¿Qué ocurre en las empresas familiares?
La poca realización personal, es decir, la sensación de descontento e
insatisfacción consigo mismo y con el trabajo realizado. Es esta, una de las
causas peor valoradas por las personas en un ejercicio que realizo
denominado “Rueda de la Vida”, donde las personas se evalúan de 0 a 10,
su nivel de satisfaccción en relación a 8 factores: Entorno físico, Trayectoria
Profesional, Dinero, Salud, Amigos y Familia, Relaciones amorosas,
Crecimiento Personal y Diversión y ocio.
Después de muchísimos trabajos realizados, la “Trayectoria Profesional” y
“Crecimiento Personal”, son los dos factores donde se obtienen las peores
puntuaciones. Curiosamente, ocurre tanto en los empleados como en los
Responsables familiares.
Los hijos que realmente tienen capacidad y actitudes empresariales desean
innovar, mejorar procesos y estructuras pero los padres, en general y
según mis experiencias, los “frenan” por cautela, en algunas ocasiones, y
por “miedo” o más bien diría “pavor” a las posibles repercusiones negativas
que pudieran producirse, por ignorancia, por desconocimiento, y lo más
importante por no tener el valor suficiente para delegar en los hijos.
Otros resultados obtenidos, y que llaman mucho la atención, son las
puntaciones obtenidas en otro ejercicio denominado “Rueda Prioridades del
Puesto de Trabajo”.
Aquí las personas evalúan de 0 a 10 el nivel de satisfacción en relación a los
siguientes factores: Mi organización del trabajo, Mi gestión del tiempo,
Satisfacción con mi trabajo, Comprensión de mis funciones y tareas,
Relación con mis compañero/as, Mi relación con mi responsable, Mi relación
con los clientes y Mi formación para crecer. ¿Sabéis que dos factores de los
mencionados obtienen las peores puntuaciones? ¿Os atrevéis?
Pues son, Satisfacción con mi trabajo y Mi formación para crecer.
Preocupante muy preocupante. Cuando el Aprendizaje es uno de los dos
motores fundamentales para el desarrollo y sostenimiento de las empresas
en general. Y, la formación debe interpretarse como parte inherente al
propio trabajo, aprender es una actividad de cada trabajo, es una prioridad
personal y empresarial.
Por lo tanto se aunamos los dos resultados obtenidos, después de muchos
años de trabajo, vemos que los 4 factores de mayor insatisfacción en las
personas encuestadas son: Trayectoria Profesional, Crecimiento Personal,
Satisfacción con mi trabajo y Mi formación para Crecer.
¡Menudo coctel! Explosivo. Esto conlleva repercusiones muy graves para las
personas, para las empresas y para la sociedad en general.
Por eso sostengo y afirmo con plena convicción que, la empresa se debe
convertir en un espacio de educación para el crecimiento personal y
profesional; un espacio de reflexión, conversación y consenso.
Experiencias Vividas:
“Empresa familiar, Director General miembro de la propiedad familiar, alto
nivel de exigencia, muy capacitado pero con manifiesta incapacidad
emocional en las relaciones con sus equipos de trabajo. Lo que genera una
“presión” en las relaciones y por consiguiente poca calidad de las relaciones
interpersonales en el trabajo.
En las sesiones de trabajo que asistía era impactante el “bloqueo
emocional” que se respiraba tanto en el ambiente como en las personas
participantes. Tenían miedo a emitir diferentes opiniones, evitaban el
“conflicto”, algunos callaban, otros le “doraban” la píldora, y otros estaban
verdaderamente “quemados”.
Ahí aprendí a sentir realmente el coste personal del constante deterioro
emocional y psicológico de las personas que habían perdido el interés por su
trabajo, la desgana por aportar iniciativas, el “escaqueo “ para evitar la
asistencia a reuniones, la falta de implicación y pertenencia a la empresa.
Nunca me olvidaré de la expresión facial y corporal de las personas
“quemadas”, desmotivadas, que no se sentían ni escuchadas, ni tenidas en
cuenta. La frustración es enorme, pero era una situación, bajo mi punto de
vista, que requería en esos momentos de coraje y valor por pare de las
personas afectadas. Buscar opciones en el mercado, pero claro, tenían que
sobrevivir económicamente y dar el paso evidentemente requiere de
valentía y confianza en uno mismo.
Era y es una buena empresa, pero baja mi opinión, difícilmente lograra ser
una empresa excelente. Aprendí muchísimo durante los años que estuve
trabajando en dicha empresa familiar, sobre todo, dos cuestiones se
quedaron en mi bagaje para siempre: El daño inconsciente (¿Consciente?)
de la falta de Inteligencia Emocional, y sobre todo, una competencia básica
para lograr ser un Lider, la Escucha. Estas dos cuestiones son las dos
incompetencias que en este caso, requerían de un aprendizaje por parte del
Director General. Pero para ello, hace falta humildad, deseo y mucho
trabajo.
A esta empresa, a su Director General, y las experiencias vividas durante
los respectivos programas de trabajo, les tengo mucho que agradecer por,
el aprendizaje que obtuve, y que concluyo con una afirmación personal que
refleja a flor de piel lo que sentí en esos momentos: “Educar la
Inteligencia Emocional es abrir los ojos a la vida”

Conclusión:
En estos momentos que considero tan cruciales para el futuro de la
sociedad, creo honestamente que más que nunca hace falta la
Cooperación Inteligente, la “sabiduría colectiva”. Siguiendo las
reflexiones de José Antonio Marina en su libro “Despertar al Diplodocus”, es
absolutamente necesaria una conspiración educativa para transformar la
Escuela… y todo lo demás.
Y, la empresa es uno de de los 5 motores para Conspirar y transformar el
ADN tradicional de las relaciones de la empresa, además de convertirse en
un instrumento para la trans – formación social.
¿Conspirar? ¡SI!, porque Conspirar, etimológicamente significa “respirar
juntos”, estar de acuerdo. Convocar, unirse varias personas para conseguir
objetivos comunes.
Es irremediable, un nuevo orden social está emergiendo. Seguir con
actitudes, comportamientos y culturas arcaicas puede generar, en el ámbito
empresarial, y familiar, consecuencias muy dolorosas, a tres niveles:
Consecuencias para el trabajador/persona: puede producir problemas
emocionales y psicopatológicos, afecta a la autoestima, a la salud, al
bienestar y a la calidad de vida de la persona. Puede conducir a trastornos
del estado del ánimo (como la depresión) y trastornos de ansiedad. El
aumento de las adicciones, la fatiga crónica, el malestar general y las
conductas de riesgo. Actitudes negativas hacia las demás personas,
aislamiento social y aumento de los problemas de pareja y familiares.
Consecuencias para la empresa: La salud y calidad de vida de los
trabajadores repercute en la competitividad y eficacia de las empresas, por
tanto, la mala salud o calidad de vida en el trabajo afectan negativamente a
la organización por medio del absentismo y la disminución de la producción
y de la calidad.
Consecuencias para la Sociedad: El Burnout es un problema social y de
salud pública que conlleva un gran coste económico y social. Además, por
todos sus síntomas, consecuencias y posibles complicaciones, también
repercute en el sistema de salud.
Una nueva mirada más humana, holística es necesaria hoy, para lograr un
bienestar en las nuevas generaciones. La empresa tiene una
responsabilidad, no sólo económica, sino, la más importante, social. Y, para
ello, hay que ¡Conspirar, SI!, hay que invertir para transformar la realidad
socio- económica. Es una realidad, y una necesidad.
«Es necesaria una nueva cultura empresarial, que facilite la
innovación en la gestión de las personas, para fomentar la
creatividad, la colaboración y la felicidad de las personas. Invertir
en bienestar supone mejorar los resultados económicos,
emocionales y personales. En definitiva, la eficiencia y la
rentabilidad de las empresas» (Ricardo Almenar).

¡Preguntas para la conversación interna! ¡Comparte tus
comentarios!
En tu vida profesional, pasada o actual has sentido o sientes los siguientes
síntomas al responderte a las siguientes preguntas:
¿Me siento satisfecho/a con las horas que trabajas?
¿Me siento presionado/a por parte de personas en un cargo superior?
¿Siento que me exigen cada día más y no sé hasta qué punto podré
aguantar más responsabilidades y tareas?
¿Creo que mi salario no se ajusta a mis responsabilidades en el puesto que
ocupo?
¿Me siento cansado, desmotivado, irritable y con dolores musculares?
¿Tengo la oportunidad de crecer en mi entorno laboral?
¿Si tengo algún problema relacionado con mi trabajo, mi entorno laboral
facilita herramientas para solucionarlo?
¡Alerta!, según los resultados que obtengas puedes tener un indicador para
ocuparte de tu salud psicológica, física y laboral. ¡Actúa y ocúpate lo antes
que te sea posible!
¡Espero encantado vuestros comentarios! Tengamos buenas
Conversaciones, La Conversación es Aprendizaje. ¡Gracias!

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