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Motiva-Té

El Buscador

Me gustaría despedirme este año 2018 queridos navegantes a través de un maravilloso cuento cuyo autor es Jorge Bucay. Un cuento dedicado a aquellas personas que desean vivir el presente, que desean vivir sintiendo las emociones, disfrutar de las emociones básicas de la vida, porque representan el viento necesario para que el velero navegue por el precioso mar.

En definitiva, a todas aquellas personas que quieran crecer en la vida, con actitud positiva y el deseo permanente de aprender a ser PERSONA.

Fotografía de Annela Samuel

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador…

Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención.

Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

Una portezuela de bronce lo invita a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.

Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años… Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

No, ningún familiar dijo el buscador, ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?

El anciano se sonrió y dijo: Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré.

Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado… a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana? ¿Dos? ¿Tres? ¿Tres semanas y media?

Y, después… la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana? ¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo…? ¿Y el casamiento de los amigos…? ¿Y el viaje más deseado…? ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones? ¿Horas? ¿Días?

 Así… vamos anotando en la libreta, cada momento que disfrutamos, cada momento

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque Ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.

Ama – té. El Té de la Vida

Os invito a disfrutar de lo que realmente eres, de tú auténtico SER, y el primer paso para lograrlo es trabajar un proceso de auto – conocimiento. La desgracia del ser humano es el odio que siente por sí mismo, y por ende a los demás. Por favor, mímate, amaté.

Valor y “desplumar al lorito”, es decir, no hacer caso a la mente, son los dos principios básicos para afrontar un proceso difícil y maravilloso a la vez, descubrir: ¿quiénes somos?, ¿quién soy?, ¿quién soy para mí?

Preguntas que nos obligan a entrar en un proceso de investigación interna de nuestro ser, de descubrir nuestras fortalezas, habilidades, capacidades, y por el contrario, de nuestras debilidades, carencias e incompetencias. El reto, y la maravilla de la vida es aprender a ACEPTAR, ambas partes de la moneda, es decir, nuestra cara – fortalezas – y nuestra cruz – debilidades – pero la fusión de ambas es nuestra identidad, nuestro SER.

Y, aceptar, lo que somos, es nada más y nada menos que amar, no amar a los demás, NO, ¡amar – té a ti mismo!, ese es el reto y a la vez la responsabilidad más importante de nuestras vidas. ¿Aceptas el reto?

Entonces, imagínate que tienes 100 años, mírate al espejo y pregúntate: ¿De qué estás orgulloso y de qué te arrepientes? Y le respondes: Estoy orgulloso de todas las experiencias y decisiones que tuve el valor de tomar y vivir. Y me arrepiento de todas las posibilidades y oportunidades que me ofrecieron y dejé escapar.

Pero el espejo insiste: ¿Qué quiere decir eso?, concretamente, ¿de qué estás orgulloso y de qué te arrepientes?

Respondiendo a esas preguntas encontrarás cuáles son tus prioridades en la vida, encontrarás el verdadero sentido a tu existencia, y desde el amor hacia ti y hacia los demás te harán vivir plenamente y sentirte vivido. ¡Qué maravilla!   

El Método IKIGAI.

Despierta tu verdadera pasión y cumple tus propósitos vitales.

 

 

Comentarios: Tras el éxito de su primer libro Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, los autores se plantearon la realización de este libro, ante la demanda de muchos lectores que pedían el ¡Cómo! Y zas, nace El Método IKIGAI, una herramienta práctica para todas las personas que deseen descubrir el sentido de la vida, o aquello que te hace levantarte con ilusión cada día. Ikigai, es una palabra japonesa que traducida literalmente sería, “aquello por lo que vale la pena vivir”.

Como dicen los autores en el libro: “Todo empezó con una conversación en un parque de Tokio en la que compartimos nuestro deseo de visitar «la aldea de los centenarios», un pueblo rural al norte de Okinawa con el mayor índice de longevidad del mundo.

El Caballero de la armadura oxidada

Comentarios: El Caballero de la armadura oxidada fue uno de esos libros que cayó en mis manos por casualidad y que me dejó realmente impresionado. No es un libro cualquiera, es una experiencia que expande la mente, que llega al corazón y alimenta nuestra alma. Sus enseñanzas éticas son de una sencillez y humildad tal que se consigue interiorizar naturalmente y sentirás como su riqueza inundará tu ser.

Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. ¿No os parece suficiente, para maravillarse por ella?

Os invito a disfrutar de la maravillosa experiencia de Vivir.

Para ello, deseo compartir con todos vosotros y vosotras, queridos lectores, un relato que define a la perfección la 12ª Té de la Vida: Maravilla – té.

En un aula del mundo, una maestra les pidió a sus alumnos un sencillo ejercicio, que anotaran en un folio en blanco, cuales eran para ellos las 7 maravillas del mundo.

Inmediatamente empezaron a escribir cada alumno sus propias respuestas, el Machu Picchu, en Perú; el Coliseo de Roma, en Italia; La Gran Muralla China; Petra, en Jordania; Las Pirámides de Egipto; El Taj Mahal, en la India; etc…

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